Sólo contemplando las fotografías, te das cuenta de que estás ante un hecho extraordinario. Luego buscas, preguntas, lees y llega la confusión. ¿Son obra humana? Hay incluso una historia que cuenta que los empezaron dos granjeros ingleses, Doug y Dave, aunque actualmente desacreditada.
Luego los observas otra vez, todavía sin poder sacudirte el asombro de encima. Lo cierto es que los hay ‘auténticos’, es decir, todavía pendientes de explicación, y falsos, es decir, humanos.
Lo que distingue los auténticos es que el maíz o el trigo no está roto ni aplastado. Está doblado y sigue vivo, sigue creciendo. Analizado en el laboratorio, resulta que esta inclinación está producida por un calor aplicado sólo en el interior de la base de la planta, como con microondas. Y que la tierra debajo del dibujo está como ‘cocida’. Fascinante. Las estructuras cristalinas están alteradas respecto a una planta normal, y años después de que haya aparecido el círculo y se haya replantado el campo, todavía es posible ver dónde estaba.
Tras un la aparición de un círculo, los niveles de electromagnetismo están alterados. Eso también ocurre en lugares donde hay ruinas neolíticas y sitios sagrados (Stonehenge, dolmens, menhires, túmulos y catedrales, iglesias y templos de otras religiones construidos en lugares de cultos antiguos).
Estos son los hechos científicos. Luego están los testimonios, muy pocos y difíciles de verificar. Se remontan al siglo XVII hasta hoy, existen grabaciones de audio en las que se oyen patrones armónicos de sonido durante la aparición de un círculo, y personas que aseguran que han visto cómo se forma uno en menos de 20 segundos. En los años 80 aparecieron muchos en el sur de Inglaterra y recibieron una gran cobertura mediática, lo que originó muchas ‘réplicas’ humanas. La gran pregunta es: ¿Cómo surgen? ¿Quién o qué los realiza y por qué? No tengo la respuesta ni creo que la tenga nadie. Es interesante dejarse llevar por las distintas teorías, y dejar que la imaginación cubra los huecos que éstas dejan.
Personalmente, me gusta creer en antiguas civilizaciones que conocían la llave de ciertos poderes de la naturaleza. Me gusta creer en conexiones entre lo físico y lo no físico. Me gusta creer que son señales que provienen de otras realidades que conviven con la nuestra.


